Mi experiencia con tres medicamentos para la disfunción eréctil durante la búsqueda del embarazo
Mi experiencia con tres medicamentos para la disfunción eréctil durante la búsqueda del embarazo
Antes trabajaba en una empresa grande, tenía mucha presión laboral y, además, mi esposa también tenía su propio negocio. No fue sino hasta casi los 40 años cuando decidimos tener un hijo. Supongo que también nos tocó vivir eso de casarnos y tener hijos a una edad más tardía.
Sin embargo, el desgaste físico de tantos años de trabajo, sumado a la presión de intentar concebir, terminó afectándome. Lo que antes era una forma natural de disfrutar la intimidad con mi esposa se convirtió en una especie de tarea que teníamos que cumplir en fechas específicas. Tanto fue así que empecé a experimentar algo parecido al estrés postraumático (TEPT) relacionado con las relaciones sexuales.
Desde que mi esposa empezó a prepararse para el embarazo, utilizaba regularmente pruebas de ovulación. En cuanto la prueba mostraba un resultado positivo intenso, yo tenía que hacer un esfuerzo enorme para mantenerme despierto y tener relaciones sexuales, sin importar a qué hora hubiera salido de la oficina después de trabajar horas extra.
En pocas palabras, nuestra vida sexual se convirtió en un indicador de desempeño que había que cumplir a como diera lugar.
¿El resultado? Cuanto más nervioso me ponía, peor me iba.
Mi esposa hacía todo lo posible por ayudarme a reducir la tensión, pero cuanto más pensaba en que teníamos que lograr el embarazo, más presión sentía. Y cuando esa presión aumentaba, mi amigo de abajo parecía ponerse en huelga: por más que intentáramos estimularlo, simplemente no respondía.
En la etapa final de nuestra búsqueda del embarazo, incluso tuve que recurrir a medicamentos para ayudarme a conseguir una erección y poder tener relaciones sexuales en los días adecuados.
Ahora mi esposa ya está en la última etapa del embarazo y, en unos cuantos meses, por fin tendremos a nuestro bebé en brazos.
Últimamente el trabajo ha estado un poco más tranquilo. Cuando la veo con su pancita cada vez más grande y recuerdo aquellos meses tan caóticos en los que intentábamos concebir, no puedo evitar sentir muchas cosas.
Por eso decidí dedicar un rato a documentar mi experiencia con tres medicamentos para la disfunción eréctil que utilicé durante aquella etapa en la que intentábamos cumplir con nuestro objetivo de tener un hijo.
Lo hago por dos razones.
La primera es dejar constancia de mi experiencia para mí mismo. Después de que mi esposa dé a luz y se recupere del posparto, nuestra vida continuará y, tarde o temprano, volveremos a hablar de nuestra intimidad.
La segunda es compartir mi experiencia con otros hombres que están pasando por dificultades similares mientras intentan concebir. Si la presión les provoca problemas de erección de vez en cuando, ojalá este relato les ayude a conocer mejor sus opciones y a evitar algunos tropiezos innecesarios.
Mi favorito: avanafil de Aidi (Ailisi)

Si no tienes ganas de leer toda mi experiencia y solamente quieres saber cuál fue mi favorito, mi elección personal fue Ailisi, un producto que contiene avanafil, conocido en China como aildenafil.
En mi experiencia, los resultados fueron bastante buenos.
El aildenafil se presenta como un medicamento innovador desarrollado en China y se comercializa bajo determinadas marcas. No obstante, las afirmaciones sobre su eficacia, velocidad de absorción, metabolismo, patentes y efectos secundarios deben comprobarse con fuentes clínicas y regulatorias confiables antes de tomarlas como hechos médicos establecidos.
Durante mi experiencia personal, fue el medicamento que más me convenció.
1. La rapidez con la que sentí sus efectos
Una de las cosas que más valoré fue que, según mi experiencia, no tenía que planear las relaciones sexuales con tanta anticipación.
Durante la búsqueda del embarazo, prácticamente dejé de beber alcohol. Sin embargo, en mi zona es habitual cenar platillos preparados con bastante aceite, especialmente cuando se trata de comida salteada o de carnes.
Por eso, para mí era importante que el medicamento no dependiera demasiado de lo que hubiera comido.
En cuanto al tiempo de inicio del efecto, algunas personas pueden notar resultados relativamente pronto, pero no conviene asegurar que un medicamento actúa siempre en 15 o 20 minutos sin contar con evidencia clínica sólida del producto específico.
También es importante distinguir entre el aildenafil y el avanafil: aunque sus nombres se parecen, no deben confundirse ni considerarse intercambiables.
2. La duración del efecto
Otra cuestión importante para mí era cuánto tiempo podía mantener su efecto.
Durante aquella etapa, teníamos que coordinar nuestras relaciones sexuales con los días de mayor fertilidad de mi esposa. Como ya existía bastante presión, quería evitar tener que calcular cada detalle con demasiada precisión.
En mi caso, sentí que el medicamento me daba suficiente margen para no estar pendiente del reloj.
Sin embargo, la duración real de los efectos depende del principio activo, la dosis, la respuesta individual y otros factores. No debe suponerse que todos los productos de este tipo tienen la misma duración.
3. Los efectos secundarios
Algo que también valoré fue que, en las ocasiones en las que lo utilicé, recuerdo haber experimentado solamente un dolor de cabeza leve en una ocasión.
Eso fue lo que me ocurrió personalmente, pero no significa que otras personas vayan a tener la misma experiencia ni que el medicamento esté libre de riesgos.
Los medicamentos para la disfunción eréctil pueden causar efectos secundarios e interactuar con otros fármacos. Antes de utilizarlos, especialmente si tienes una enfermedad cardiovascular o tomas medicamentos para la presión arterial, conviene consultar con un profesional de la salud.
Mi impresión personal: fue el producto con el que me sentí más cómodo durante aquella etapa. Aun así, mi experiencia no demuestra que sea la mejor opción para todos los hombres.
Una opción que me pareció aceptable: sildenafil

El sildenafil fue el primer medicamento que probé, principalmente porque es muy conocido y tiene una larga trayectoria de uso para tratar la disfunción eréctil.
Sin embargo, cuando empecé a utilizarlo durante la búsqueda del embarazo, encontré algunos inconvenientes que, en mi caso, hicieron que no fuera mi primera elección.
1. El precio y la influencia de los alimentos
Desde mi punto de vista, el precio era uno de sus principales inconvenientes.
Aunque podía pagarlo sin problemas, después de probar otra opción que me parecía más conveniente en relación con el costo y mi experiencia personal, el sildenafil dejó de parecerme tan atractivo.
También noté que el momento en el que lo tomaba y lo que había comido podían influir en mi experiencia.
El sildenafil puede tardar más en hacer efecto si se toma después de una comida rica en grasas. Por eso, cuando salíamos a comer o no podía controlar bien lo que consumía, me resultaba más difícil calcular cuándo empezaría a actuar.
Esto me molestaba especialmente durante la búsqueda del embarazo. Como ya sentía que las relaciones sexuales eran una tarea programada, quería resolver las cosas sin tener que esperar demasiado.
Aun así, el sildenafil suele comenzar a actuar en unos 30 a 60 minutos, aunque el tiempo puede variar de una persona a otra y según las condiciones en las que se tome.
2. Tener que planear las relaciones sexuales
En aquella época, mi prioridad era aprovechar los días fértiles de mi esposa sin añadir más estrés a una situación que ya era bastante complicada.
Por eso prefería una opción que, según mi experiencia, me permitiera organizarme con mayor flexibilidad.
El sildenafil me exigía prestar más atención al horario y a las comidas, mientras que yo quería que nuestra intimidad se sintiera lo más natural posible dentro de las circunstancias.
Sin embargo, es importante recordar que ningún medicamento garantiza una respuesta inmediata ni elimina por sí solo la presión psicológica relacionada con la concepción.
3. Los efectos secundarios que experimenté
También noté algunos efectos secundarios que me resultaron incómodos.
Cuando había dormido mal la noche anterior o estaba sometido a mucho estrés laboral, después de tomar sildenafil era más propenso a sentir mareos y dolor de cabeza.
Después de terminar la caja que había comprado, decidí no volver a comprarlo.
Al menos en aquel momento, no sentía que sus ventajas compensaran esos inconvenientes en mi caso particular.
Eso no significa que el sildenafil sea un mal medicamento. Es uno de los tratamientos más estudiados para la disfunción eréctil y puede funcionar muy bien para muchas personas.
Simplemente, mi experiencia personal fue diferente.
El que no volvería a comprar: tadalafil

El tadalafil es conocido por tener una duración de acción más prolongada que el sildenafil.
En muchas personas, sus efectos pueden durar hasta aproximadamente 36 horas. Su vida media de eliminación es de alrededor de 17.5 horas, aunque puede variar según las características individuales.
Para algunos hombres, esta duración es precisamente una de sus mayores ventajas: permite tener relaciones sexuales con menos necesidad de calcular el momento exacto de la toma.
En mi caso, sin embargo, no terminé de convencerme.
1. La duración prolongada no siempre es una ventaja
Al igual que con otros medicamentos para la disfunción eréctil, la alimentación puede influir menos en la absorción del tadalafil que en la del sildenafil.
Además, su efecto prolongado puede ofrecer mayor flexibilidad para quienes desean mantener la posibilidad de tener relaciones sexuales durante un periodo más amplio.
Pero para mí, que estaba utilizando el medicamento principalmente para coordinar las relaciones sexuales con los días fértiles de mi esposa, esa duración adicional no era necesariamente una ventaja.
No necesitaba que el medicamento siguiera haciendo efecto durante tanto tiempo.
2. ¿Afecta al hígado y a los riñones?
Al principio me preocupaba que un medicamento con una duración tan prolongada pudiera representar una carga adicional para el hígado y los riñones.
Sin embargo, es importante aclarar que una vida media larga no significa automáticamente que un medicamento dañe estos órganos.
El tadalafil se metaboliza principalmente en el hígado y sus productos de degradación se eliminan en gran medida a través de las heces y, en menor medida, por la orina. Las personas con determinadas alteraciones hepáticas o renales pueden necesitar precauciones especiales o ajustes en el tratamiento.
Por eso, no es correcto afirmar que el tadalafil sea necesariamente más perjudicial para los órganos que otros medicamentos para la disfunción eréctil.
3. Mi experiencia con los efectos secundarios
El precio también me pareció relativamente elevado.
Compré una sola caja y terminé de tomar las tabletas que me quedaban durante las vacaciones del Año Nuevo chino.
Después de una de las tomas, experimenté mareos que persistieron durante aproximadamente dos días. Fue una experiencia desagradable y, por eso, decidí no volver a comprarlo.
No obstante, no se puede concluir que el tadalafil vaya a provocar mareos durante dos días en todas las personas. Los efectos secundarios varían y, si los síntomas son intensos o persistentes, es importante buscar atención médica.
En mi caso, simplemente sentí que no era la opción adecuada para mis necesidades de aquel momento.
Reflexión final: lo que aprendí durante la búsqueda del embarazo

Mirando hacia atrás, me doy cuenta de que nuestro problema no era solamente encontrar un medicamento que me ayudara a conseguir una erección.
También teníamos que aprender a manejar la presión que supone intentar concebir cuando las relaciones sexuales empiezan a sentirse como una obligación.
Cuando cada encuentro se convierte en una fecha que no puedes dejar pasar, es fácil comenzar a preocuparte demasiado por el rendimiento. Y cuanto más intentas controlar cada detalle, más difícil puede resultar relajarte y disfrutar de la intimidad.
Los medicamentos para la disfunción eréctil pueden ser útiles cuando están indicados, pero no sustituyen la atención a la salud física, el descanso, la comunicación en pareja y el bienestar emocional.
Si estás intentando tener un hijo y experimentas dificultades de erección, no te culpes ni asumas que has perdido tu capacidad sexual. La ansiedad, el cansancio, los problemas de salud y otros factores pueden influir, y muchos de ellos pueden tratarse.
Si las dificultades se repiten, lo más recomendable es consultar con un profesional de la salud para identificar la causa y elegir el tratamiento adecuado.
Una última precaución: no combines medicamentos para la disfunción eréctil ni cambies sus dosis por tu cuenta. Estos fármacos pueden interactuar peligrosamente con los nitratos y con otros medicamentos. Si están buscando un embarazo, también conviene hablar con un profesional de la salud sobre cualquier medicamento que utilicen y sobre las dudas relacionadas con la fertilidad.
Al final, lo importante no es encontrar una pastilla que lo resuelva todo, sino recuperar una vida íntima saludable, segura y satisfactoria para ambos.